"Si algo no resulta lógico, perdón de mi cabeza"

lunes, noviembre 21, 2005

Constante delirio

Cuando la jovencita de la derecha nació, yo tenía doce años. Y me rayé con ella, aluciné, deliré: me volví loca. Era el ser humano más rechoncho, rosado, oloroso, rabioso, esquivo, bello y frágil que había visto en la vida. Casi cuatro kilos y cincuenta y dos centímetros de pura vulnerabilidad. Se llamó Bárbara, a sugerencia de la pergenia demente.

La bolita fue creciendo. Se fue transformando en una bebé saludable, risueña y fundida. Se hizo adicta a la leche –primero materna y luego en polvo- y le fascinaban los purés de papa y zapallo. Tuvo que usar un corsé horrible, que la aprisionaba y ceñía por cuatro meses, para superar una desviación de cadera.

Una de las primeras palabras que aprendió a decir –además de las clásicas mamá y papá- fue Nenena (por Lorena), que luego derivó Nené. Hasta que al fin aprendió a decir Loli. Un poco después de haberse atrevido a caminar sola, persiguiendo un gato, ya que desde entonces le fascinan esos (y otros) bichitos. Al felino yo lo tenía en brazos, por lo tanto fui la primera que la vio caminando. Tenía 16 meses de vida.

Meses después, se me cayó jugando. Su cabeza hizo ¡plaf! en el suelo. Y, comprenda usted, señor (a) lector (a), que casi-me-morí. Pasé varias semanas rezándole a Dios, rogando que si tenía algún daño la niña, se me traspasara.

Por supuesto que nada de eso pasó. Ha pasado más de una década desde que llegó a mi vida. Ahora peleamos por el computador y me llama casi todos los días a la pega. Cuando llego a la casa, se tira encima, me toma el pelo (literal y figurativamente), me pasa los gatos, me cuenta las estupideces que le dicen sus compañeras y las tonteras que hace con sus amigos. Ahora mide un metro cincuenta y ocho –está a dos centímetros de dejarme irremediablemente chica-, huele a adolescencia y sigue siendo pura belleza y vulnerabilidad. Además es aguda, destila ironía y patalea por TODO. O casi.

Este viernes cumple catorce. Y aún no se me pasa la locura por ella.

6 Comments:

Blogger Kathy_C said...

¿Y la querís más que a mí?


=(

6:35 p. m.

 
Blogger Loruka said...

A las dos las quiero mucho, pero mi cariño por ti es más nuevito, so chantajista!!!!

7:29 p. m.

 
Blogger Kathy_C said...

Uhm =(

9:39 p. m.

 
Blogger javi said...

yo también tengo un hermano menor, cualdo él nació yo tenía como 6 años, y una vez se me callo de la cama,estaba con mi hermana que tenemos 11 meses de diferencia, e hicimos un pacto para no contarle nada a mi mamá,y todos los días que vinieron.. lo mirabamos para ver si se había vuelto tonto o estaba con daño cerebral.. jajaj.. hoy mi hermano es un brillante ingeniero... y cuando le contabamos nos decía, las voy a acusar con mi mamá...jjaja
saludos

4:53 p. m.

 
Blogger Kathy_C said...

A mi hermano, yo lo pegaba con scotch a la cuna =)

11:59 a. m.

 
Blogger Loruka said...

Mmmmm... Mi hermana a los cuatro o cinco años volvió a caerse, pero esta vez de la mesa y cuando estábamos solas con mi otra hermana. Cuando llegó mi mamá, la llevó al médico. Le hicieron exámenes: brazo quebrado. Y ahí cacharon que se había caído porque se creía la Claudia Schiffer, quien vino en esa época, con todo el escándalo que pueden recordar y/o imaginar.

12:41 p. m.

 

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