"Si algo no resulta lógico, perdón de mi cabeza"

miércoles, noviembre 30, 2005

Mala puntería (o desafortunada en el juego, mala suerte en el amor)


A María Luisa muchas cosas le resultaron mal. Quizás su yerro más famoso fue el del Hotel Crillón, en enero de 1941. Enajenada por los celos, con el sabor del vino latiéndole aún en la boca y con una carta inconclusa para su víctima en la cartera, descargó su pistola.

Las tres balas que salieron del arma iban dirigidas a Eulogio Sánchez, el ingeniero que hacía 10 años había cautivado a la furibunda asesina, en esa época una chica de 21 años que retornaba de Francia con una licenciatura en Literatura de La Soborne y el sueño de ser escritora.

Sánchez había firmado sin saber su condena. A través de las páginas sociales, la Bombal se enteró que el amor de su vida retornaba desde EE. UU. con su esposa. Que -obviamente- no era ella.

Armas tomar, María Luisa. Pero sus intentos sólo originaron una herida en el hombro de Eulogio, quien no daba crédito a lo sucedido. “¡Pero si hace tantos años que no sé de ella!”, dicen que dijo Sánchez cuando se lo llevaban a la Asistencia Pública.

Y claro. Para él, la Bombal no era más que una amiga. Una obsesionada con él. Años antes, en casa del ingeniero, ella había disparado otra arma –que encontró hurgando en los cajones de su anfitrión- , causándose una herida que la dejó en el hospital. Y que obligó a Eulogio a cambiarse de vivienda, con la vana idea de que podría deshacerse de la tenaz enamorada.

Pero no pudo. Ella dio con la nueva dirección, lo visitó insistentemente y lo saturaba con sus cartas. Hasta que María Luisa, urgando otra vez en las pertenencias de su amor, descubrió la foto de otra y aceptó –aparentemente- que Sánchez no la amaba.

Bombal se autoexilió en Buenos Aires, donde fue amparada por Neruda, en esa época cónsul. En 1935 publicó “La Última Niebla” y se casó con el pintor Jorge Larco, del que se divorció dos años después. En 1938 apareció “La Amortajada” y al año siguiente “La historia de María Griselda”.

Esta obra, por su extensión y temática, ha sido comparada con la de Rulfo: en todos sus escritos, las protagonistas -coercionada por fuerzas sociales y emocionales- se mueven en la ambigua frontera de lo real, lo onírico y la muerte.

De modo que en 1941 María Luisa era una intelectual de prestigio, lo que –sumado a la ecuación gente de alcurnia + recinto aristocrático + lío de faldas- , provocó que su fallido intento fuese el escándalo del año y la convirtiera en la celebridad de las páginas rojas. “Al matarlo mataba mi mala suerte, mataba mi chuncho”, explicó ella años después.

Sin embargo, la Bombal se salvó de la cárcel. Magnánimo, Eulogio no se querelló contra de su agresora e intentó aminorar su culpa. Finalmente, la escritora fue absuelta.

Lo que viene después es aún más triste. En 1944 contrajo matrimonio con el conde Fal de Saint Phalle y Chabannes, padre de su hija Brigitte, nacida a fines de ese año. Sin embargo, el conde murió en 1969 y Brigitte se quedó en EE.UU, casi sin contestar las cartas de su atormentada madre.

Desolada y destruida por el alcohol, el olvido y sus fantasmas, María Luisa Bombal falleció en una sala común del Hospital Salvador, en Santiago durante 1980. Así -al igual que Ana María, la protagonista de La Amortajada- ya “había sufrido la muerte de los vivos. Ahora anhelaba la inmersión total, la segunda muerte: la muerte de los muertos”.

9 Comments:

Blogger Loruka said...

Aunque corro el riesgo de que me tiren bolitas de naftalina o me manden a tomar el trolebus, admito que la Bombal es una de mis escritoras favoritas. Me fascinan sus personajes como de tragedia griega, su entorno ambiguo y egocéntrico. Pero, por sobre todo, reverencio el estilo loser de María Luisa. El fallo en el tiro, la humillación de que Eulogio la defienda, su talento ninguneado... Eso.

8:18 p. m.

 
Blogger Cristian said...

Nada de bolitas de naftalina (te lo dice uno que está leyendo al Quijote!). La Historia de María Griselda es uno de los libros más lindos que yo he leído, en serio. Esa belleza imposible de describir y que ella sin embargo describe y que es capaz de matar, es súper cautivadora, incluso en estos días. Y debo confesarme ignorante: no sabía de su tragedia de vida. Lo que sí supe es que, junto con Huidobro, es la escritora más destacada que no recibió el Premio Nacional de Literatura. Andá. Un abrazo.

11:54 p. m.

 
Blogger Loruka said...

Evidentemente guardando las dimensiones, es como lo que dice Parra del Nobel: es tan meritorio estar en la lista de los premiados como en la de los no premiados.

Otro dato: el Crillón estaba marcado por la fatalidad. En los 50, otra escritora, María Carolina Geel tambièn disparo una pistolita en contra de su amante. Pero ella acertó y estuvo un año en prisión. Luego fue indultada por el paco Ibáñez -por intercesión de la Mistral- y de su paso por la cana, la Geel escribió el libro Cárcel de Mujeres, donde por primera vez se toca el lesbianismo en la literatura nacional.

Ambas historias han sido ficcionadas por Alejadra Costamagna y Lina Meruane en una natología de cuentos cuyo nombre no recuerdo.

Un último dato, en la última edición de LND, salió un artículo sobre la Bombal y una suerte de hijo adoptivo.

10:59 a. m.

 
Blogger Raúl said...

Estuve leyendo tu entrevista con el poeta callejero y este post, y me pareceiron bien interesantes. No conocía a María Luisa, pero a fe que es todo un personaje...

Saludos,

4:56 p. m.

 
Blogger Kathy_C said...

Ay María Luisa es como la esperanza del pobre: eterna y gratis.

Es tan triste que uno se siente culpable de su infelicidad. Y sobretodo, de no lograr la propia felicidad con su circunstancia (que sea como sea, nunca será como la de María Lucha).

Lejos el relato más torturador que recuerdo es el de La Amortajada. Pocas veces me sentí más ahogada dentro de un libro.

9:05 p. m.

 
Blogger AnaMaría said...

Qué fantástico! Al fin doy con un blog de una fanática de Bombal! A mí me encanta.

Tu texto es espectacular!

Lamento la sobredosis de halagos, pero estoy emocionada por mi hallazgo.
Rondaré por estos lares.

Saludos,
AnaMaría (Sí, como aquella)

9:53 p. m.

 
Blogger javi said...

Esta historia la leí, hace años, me gusto recordarla, la Bombal, tenía agallas, rayaba en la esquizofrenia, y que mejor que matar a la mala suerte! jaja... hay que tenerle miedo al corazoncito de las mujeres, todos tanto hombres como mujeres nos dan los 5 min. de locura...
esop.
saludos

10:46 a. m.

 
Blogger Kiwi Merlina said...

Está muy bien escrito el texto, te felicito. Recuerdo que leí algo de Bombal, una historia acerca de una mujer, todo se relacionaba con un gomero. Poco sabía de su vida, cada vez se confirma más la regla de que lo pasional es indispensable para crear.

2:17 p. m.

 
Blogger Loruka said...

Aguante, María Luisa.

3:42 p. m.

 

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