"Si algo no resulta lógico, perdón de mi cabeza"

lunes, diciembre 05, 2005

Helado Cívico (O quiero ser vocal de mesa)

Mi recuerdo cívico más remoto es un helado multisabor. Desgraciadamente, han pasado diecisiete años de eso y por más que lo intento, no consigo recordar cómo cresta se llamaba. Sólo que tenía cobertura de chocolate y que era de varios colores: café, rosado, damasco y blanco, si la memoria no me falla... Sólo Savory.

Ah, la magia de los educolorantes y saborizantes autorizado: ése fue el helado que comimos con mi hermana Pamela luego de que nuestros padres cumplieran con su deber cívico y votaran, en el Plebiscito de 1988.

Ese 5 de octubre yo tenía 9 años y una hermana de 4. Y desde hace meses estaba alucinada con algo que para mí era una fiesta bacán y que para mis padres era un acto liberador. Pese a que a esa edad se supone que una es una criaturita que no sabe nada de la vida, yo tenía la película demasiado clara.

Mis padres - trabajadores, hijos de campesinos y que no alcanzaron a terminar sus estudios- me enseñaron desde siempre que Chile no sólo no era un país normal. Peor: era uno bajo la dictadura, donde un tiranuelo asesinaba y hacía desaparecer personas que no pensaban como se debía. Había que decir que No.

Así que el par de “comunistas” llevaba a sus hijas a concentraciones, les regaló cintillos con el “NO” impreso (a veces, me lo ponía al revés y se leía “ON”) y veían en familia la franja de la negación (hasta hoy me emociono con la canción). Sí, y aunque suene engrupida, mi hermana y yo nos sentíamos parte de esa exaltación general que afirmaba que las cosas serían mejores.

El norte de Chile siempre ha sido rojo, de izquierda. Y en esa época, en la escuela Nº 14 de El Salvador (campamento de la División homónima de Codelco Chile) , jugábamos al Plebiscito. Ganaba el No, por supuesto.

Además, perpetrábamos jugados actos subversivos. En esos años, en El Salvador vivía un pariente (hermano, parece) de Pinochet, que ocupaba un cargo directivo en la minera. Y como su casa quedaba de camino a la mía, junto con algunas amigas robábamos tizas del colegio y le rayábamos las paredes al viejo con lo más duro, ofensivo y revolucionario que sabíamos: varios “NO”, tiritones, colorinches y con haaaaaartos signos de exclamación.

Si estos ataques tuvieron realmente algún efecto, lo desconozco; al igual que si en esa casa efectivamente vivía algún familiar de Mr. Riggs. La historia oficial sólo consigna el triunfo del No y el inicio de la transición a una democracia que está lejos de ser plena.

Han pasado varios años y para mí las votaciones siguen siendo esa fiesta. Pese a la abulia general, a las propuestas deslavadas de los candidatos y a cierta sospecha de que las cosas no son tan claras como deberían ser.

Me gusta levantarme temprano, ir a votar, llegar al diario, estar atenta a la radio y la TV y cubrir el proceso. Quedarme hasta tarde, sumando y viendo quién gana. Incluso me gustaría ser vocal de mesa (antes ya he sido censista. Y voluntaria, más encima).

Quizás suena ingenuo, estúpido o desinformado, pero yo sí tengo fe en la política. Creo que efectivamente una raya hace la diferencia o que en la trilogía ciudadano, voto y urna sí está la posibilidad –real y concreta- de que todos seamos iguales ante la ley. Al menos, durante un instante. Por eso es que me gustaría que los demás pudieran ejercer este derecho como es debido: informadamente y a conciencia. Y que elijan bien, sobre todo que elijan bien.

6 Comments:

Blogger Kathy_C said...

Jajajá
qué buena historia!

Lamentablemente, no te puedo secundar porque -como sabrás- mi circunstancia en esa época no era roja ni de izquierda. Ni siquiera era de centro.

Puf! que vergüenza!

...además, ni me acuerdo mucho =D

4:57 p. m.

 
Blogger javi said...

yo recuerdo que fué una revolución nacional lo del 88, yo estaba en el colegio, y tenía una agenda llena de panfletos del si y el no, no cachaba mucho de política, en mi casa el tema no se tocaba... estaba el estigma de lo peligroso, que era decir, soy de tal o cual partido... y cuando gano el no, las calles se llenaron de gente, bailando, festejando... poco pude ver por mis propios ojos,sólo frente al televisor...ya que podía quedar cualquier cagazo.
un tiempo loco, infantil,puberil... no se, era como que a todos los dejaron salir a jugar a la calle... ya nadie los vigilaba...
saludos

5:55 p. m.

 
Anonymous Anónimo said...

por fin alguien que cree en la política... no es que te felicite, si no que es por la postura.

cuando ganó el No, me subí al techo de una micro en que iban unos chicos con banderas, sólo me pude bajar cuando llegó a la Alameda, mi vieja no había podido celebrar porque no sabía dónde andaba su niño... me lleg´´o reto....pero luego festejamos...


saludos

12:53 p. m.

 
Blogger young_supersonic said...

Hola. Difiero harto de tu alegría x la política, que lata, pero en fin.
Pa mi ese día será de descanso, y ver como todos, una vez más, creerán que marcando una raya obligada -sí, x que en nuestro país el voto es obligatorio, amarrándote de x vida a emitir opinión, incluso, cuando la mediocridad chorrea en los postulantes al sillón, como ahora- el sueldo subirá, la mediocridad del transporte´público mejorará, etc.
Quizás es mi último acto de rebeldía, pero puta que me gusta... y espero morir así. prefiero la participación ciudadana con las otras miles de formas que existen. Eta sigue iendo reflejo de una democracia que nunca fue tal y que sigue al servicio de los mismos grupos que son dueños del país hace tanto tpo.
abrazos

1:24 p. m.

 
Blogger Cristian said...

Comparto tu fe en la política y lo entretenido de los juegos aritméticos cuando termina el día de las elecciones. Ésta será, por temas de edad, mi primera elección como votante... Y sí voy a elegir bien.

Para el Plebiscito del NO, recuerdo algunas cosas, aunque yo era rechico. La franja que los emocionaba a todos. El cassette con el "Vals Imperial del No" de Florcita Motuda. Las concentraciones en los hombros de mi papá. Tanto artista conocido en la franja del NO. El Correcaminos a las once de la noche por Canal 13 porque se negaban a reconocer los resultados...

Tantas cosas.

11:21 a. m.

 
Blogger Loruka said...

kathyc: No te preocupes, porque como diría Cecilia Echenique "siempre hay tiempo,para volver a empezar"...

javi, tripacio y cristian: es increible como hay hartas personas que, aun siendo niños en esa época, recuerdan varios detalles. Y creo que todos compartimos la esperanza de que no nos toque vivir una dictadura.

tusarilson: respeto tu postura frente al tema y comparto un argumento tuyo: la participación en organizaciones comunitarias, pero me parece que eso resulta insuficiente sin ejercer el derecho a voto, el que debería ser voluntario, con inscripción automótica y formato electrónico.

3:34 p. m.

 

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