"Si algo no resulta lógico, perdón de mi cabeza"

martes, diciembre 27, 2005

Sustitos

De niña, me angustiaba la idea de ser el sueño de otro (a). No quiero decir que yo me creyera tan fantástica que a otro le pareciera que yo era una gran persona. No. Me refiero a que mi vida era el sueño de otro. Si él o la durmiente se despertaba, hasta ahí no más llegaba yo.

Es risible, pero le mordía los dedos a mi hermana, la compañera Pamela, para asegurarme de mi existencia como ente independiente.

Otra de las situaciones que me aterraba era la posibilidad de que existieran los duendes que, según sé, son niños nonatos. Sé que en varias culturas estos engendros son apreciados porque llevan a la riqueza, pero siempre los imaginé repulsivos y pérfidos. Mis peores pesadillas estaban protagonizados por ellos. Nunca los veía, pero sí notaba sus rastros en la casa y siempre intentaba deshacerme de ellos. Y jamás lo conseguía.

También me aterraba el chonchón, que es en lo que se transforman los brujos, o mejor dicho, sus cabezas, cuando los hechiceros las separan de sus cuerpos. Así, se transforman en pájaros malévolos, que vuelan a grandes distancias –con las orejas a modo de alas- para hacer males terribles. En la novela El obsceno pájaro de la Noche, de José Donoso, se trata en extenso este tema, al igual que la naturaleza del invunche, un humano literalmente retorcido y que es raptado por los brujos en plena infancia, para sus oscuras prácticas. Otra gentileza del terror chilote.

Luego, me aterrizó el Sida, es decir, la posibilidad de que la comunidad científica se equivocara, que el VIH fuera como cualquier virus de vecino y se me pegara como quien se pega un resfrío. Digo a mi favor que tenía menos de diez años y que el tonito alarmista de Informe Especial y de Pavlovic no ayudaba mucho.

Finalmente, me angustiaban los extraterrestres. Que se pusieran experimentales y me manipularan genéticamente o me usaran como conejillo de indias. Que se llevaran a mi familia y me dejaran sola como perro.

Y usted, ¿a qué le teme?
*Foto extraída del sitio www.sxc.hu - Imágenes gratuitas para todos.

7 Comments:

Blogger Cristian said...

A mí me da susto la locura. O más bien dicho el no saber responder por mis actos. Me aterra un poco el tema alzheimer, para decirlo con todas sus letras. Debe tener que ver con cómo murió mi abuelo, sin saber ni cómo se llamaba. Eso me da susto y como que no quiero llegar a eso. También le tengo miedo a los ratones (no a los ratoncitos) pero ése es otro tema.

10:24 p. m.

 
Blogger young_supersonic said...

TEMO A LA SOLEDAD. A ESTAR SOLO. A QUE NO ME QUIERAN COMO YO CREO O ESPERO. A LOS BOSQUES DE NOCHE. A LAS ALTURAS. A NO PODER OLVIDAR. A ENVEJECER. A QUE ME ASALTAN EN UNA CALLE OSCURA Y ME MATEN.
A ESO.

2:43 p. m.

 
Blogger Kathy_C said...

Recuerdo que hace poco pasamos la noche juntas en tu casa. Yo estaba de lo más bien en la cama nido y tú en el nido (?). El asunto es que nos pusimos a hablar de la nada y la cosa ninguna y pasamos a las cosas que nos dan miedo.

Te conté un resumen de las películas que me han dado susto. De la posibilidad de ver extraterrestres y no saber qué hacer. Y así, todos mis temores más los tuyos, revueltos con los que tenemos sólo "los que somos del norte"... y pasé una de las noches más raras de mi vida. Tenía hasta susto de mirar debajo de la cama. Después me dormí y ya me olvidé, pero fue loco.

Pensé que eso del temor se pasaba con la edad.

5:06 p. m.

 
Blogger Juan Antonio Bermúdez said...

Has tocado uno de mis temas favoritos, soy un gran miedoso.
Por quedarme sólo uno de mis miedos, casi desde que tengo memoria me ha aterrado la posibilidad de que se me aparezca la virgen (sí, sí la virgen maría, con su coro de angelitos y su manto celeste).
Sé que normalmente sus apariciones siempre han sido en son de paz y de buen rollo, pero no lo puedo remediar. Ayyyy, esta educación nacionalcatólica.

5:12 p. m.

 
Blogger javi said...

jajaj... parece que tienes una mente muy traviesa... Oye...mucha dimensión desconocida....
Tengo miedo a perder el CONTROL de mi vida, de mis actos y emociones...
Saludos

5:15 p. m.

 
Blogger Raúl said...

Invunche y chonchón... Poco a poco voy complementando mi universo fantaástico... y este par de datos no me caen nada mal...

De niño temía a unos venados de felpa, cuyos ojos me resultaban demoniacos. Y a causa de una película cuyo título olvidé, temía que me llevaran a otra dimensión y sólo poderme comunicar por el televisor.

Hoy le temo a la agresividad, a la falta de tolerancia con las ideas ajenas, a la gente que se quiere imponer por la fuerza, a los gritos...

Saludos,

8:52 p. m.

 
Blogger Loruka said...

Cristian: también me aterra el camino a la locura, aunque esta misma no, porque creo que una no se da ni cuenta. El alzheimer también es aterrador, al igual que las mariposas –diurnas y nocturnas-: me hacen perder el control.

Peter A: es curioso, pero casi nunca me he planteado temores en onda seguridad ciudadana. De hecho, varias personas me han retado por no ser más precavida en la calle. Y más que miedo a no olvidar, me asusta más no poder recordar. Y, claro, el primigenio susto al desamor me desarma. Y mucho.

Kathy: no caché que hubieras pasado tanto susto. Esa noche, yo también me anduve aterrando, pero como tenía tanto sueño me dormí rápido. Es increíble, esos sustos no se pasan ni con la edad.

Juan Antonio: ése es uno de los sustitos más curiosos que he conocido, porque lo común sería temer a las apariciones del Mandinga o alguno de sus infernales secuaces. Vaya con la educación en la fe, ja.

Javi: Así es. Le temo a la dimensión horrorosa y desconocida. Por eso son “sustitos”, ja. ¡Buh!

Raúl: me imagino que en esos lares deben haber también otras monstruosidades dignas de horror y respeto. Y respecto a tus miedos actuales, los comparto plenamente.

1:09 p. m.

 

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