"Si algo no resulta lógico, perdón de mi cabeza"

lunes, abril 03, 2006

Hay un día feliz


A recorrer me dediqué esta tarde
Las solitarias calles de mi aldea
Acompañado por el buen crepúsculo
Que es el único amigo que me queda.
Todo está como entonces, el otoño
Y su difusa lámpara de niebla,
Sólo que el tiempo lo ha invadido todo
Con su pálido manto de tristeza.
Nunca pensé, creédmelo, un instante
Volver a ver esta querida tierra,
Pero ahora que he vuelto no comprendo
Cómo pude alejarme de su puerta.
Nada ha cambiado, ni sus casas blancas
Ni sus viejos portones de madera.
Todo está en su lugar; las golondrinas
En la torre más alta de la iglesia;
El caracol en el jardín, y el musgo
En las húmedas manos de las piedras.
No se puede dudar, éste es el reino
Del cielo azul y de las hojas secas
En donde todo y cada cosa tiene
Su singular y plácida leyenda:
Hasta en la propia sombra reconozco
La mirada celeste de mi abuela.
Estos fueron los hechos memorables
Que presenció mi juventud primera,
El correo en la esquina de la plaza
Y la humedad en las murallas viejas.
¡Buena cosa, Dios mío! nunca sabe
Uno apreciar la dicha verdadera,
Cuando la imaginamos más lejana
Es justamente cuando está más cerca.
Ay de mí, ¡ay de mí!, algo me dice
Que la vida no es más que una quimera;
Una ilusión, un sueño sin orillas,
Una pequeña nube pasajera.
Vamos por partes, no sé bien qué digo,
La emoción se me sube a la cabeza.
Como ya era la hora del silencio
Cuando emprendí mí singular empresa,
Una tras otra, en oleaje mudo,
Al establo volvían las ovejas.
Las saludé personalmente a todas
Y cuando estuve frente a la arboleda
Que alimenta el oído del viajero
Con su inefable música secreta
Recordé el mar y enumeré las hojas
En homenaje a mis hermanas muertas.
Perfectamente bien. Seguí mi viaje
Como quien de la vida nada espera.
Pasé frente a la rueda del molino,
Me detuve delante de una tienda:
El olor del café siempre es el mismo,
Siempre la misma luna en mi cabeza;
Entre el río de entonces y el de ahora
No distingo ninguna diferencia.
Lo reconozco bien, éste es el árbol
Que mi padre plantó frente a la puerta
(Ilustre padre que en sus buenos tiempos
Fuera mejor que una ventana abierta).
Yo me atrevo a afirmar que su conducta
Era un trasunto fiel de la Edad Media
Cuando el perro dormía dulcemente
Bajo el ángulo recto de una estrella.
A estas alturas siento que me envuelve
El delicado olor de las violetas
Que mi amorosa madre cultivaba
Para curar la tos y la tristeza.
Cuánto tiempo ha pasado desde entonces
No podría decirlo con certeza;
Todo está igual, seguramente,
El vino y el ruiseñor encima de la mesa,
Mis hermanos menores a esta hora
Deben venir de vuelta de la escuela:
¡Sólo que el tiempo lo ha borrado todo
Como una blanca tempestad de arena!



Nicanor Parra, en “De Poemas y antipoemas”, 1954.

Imagen: De aquí

5 Comments:

Blogger young_supersonic said...

LINDO TEXTO. NO SABÍA QUE NICANOR ESCRIBÍA COSAS ASÍ TBIEN. COMO QUE ÉL ES MÁS XUXA PA SUS COSAS, Y MÁS BREVE, SEGÚN LO QUE YO CONOCÍA.
ME GUSTA ESO DE RECORRER VIEJOS LUGARES. UNA CONFESIÓN: HACE COMO 5 AÑOS, ME FUI A RECORRER MI VIEJO BARRIO. Y TANTO CEMENTO, TANTO CAMBIO, MI VIEJA CASA TAN DESCUIDADA ME ARRANCARON VARIAS LÁGRIMAS.
ES UN EJERCICIO INTERESANTE EL PISAR VIEJOS LUGARES Y VER CUANTO NOS DEJARON, Y CUANTO NOS SIGUEN IMPORTANDO.
PUCHA, NO SÉ QUE TIENE MI MALDITO BLOG QUE NO ME DEJA PONER LINKS!!!
IRÉ A VERLAS PA VER SI TENGO SALVACIÓN O NO.
BESOS

9:37 a. m.

 
Blogger Loruka said...

Bueno, ven, pero no hoy porque hay un webeo de aniversario y no vamos a estar al mediodía.

Y sí, ese poema pertenece a la primera etapa de Parra, donde hacía una poesía más tradicional, aunque ya evidenciaba su interés por lo cotidiano y las formas más populares del lenguaje.

Saludos

9:40 a. m.

 
Blogger K. Whitmore said...

Hace tiempo que no pasaba por aquí y veo que ahora te has decidido por una identificación "caleidoscópica". Queda mu bonita : ) Supongo que eso a lo mejor tiene que ver también con la revisión y el cambio…

Besos y parabienes

4:49 p. m.

 
Blogger Juan Antonio Bermúdez said...

Hablando de poetas que bajaron del Olimpo, ¡por fin encontré en el e-mule algunas canciones de Redolés! He descargado dos, una larguísima y bailonga que se llama "Quién mató a Gaete" y una "Cueca blusera" que me ha sorprendido mucho (y gratamente). He dejado descargando algunas más, ya te contaré. (Espero que el bueno de Don Mauricio no se me enfade por piratear algo de alguno de sus discos, pero aquí es imposible escucharlo de otra forma).
Por lo demás, como dice más arriba mi compi K. Whitmore, besos y parabienes.

2:32 p. m.

 
Blogger Loruka said...

Precisamente "¿Quién...?" fue lo primero que conocí de Redolés y vienen a ser algo así como LA crónica de la transición chilena.

De hecho, es muy gracioso que "nadie se va a meter en weás por el Gaete" sea tan reconociblemente chileno.

Espero que me cuente que más bajó de ese loco de patio. Y que lo disfrute, también.

Y saludos a K. Withmore, parabienes también para ella.

7:32 p. m.

 

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